Por tercer año consecutivo iniciamos el proyecto “Saludable III”, Este proyecto no sería posible sin la financiación del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife mediante el Instituto Municipal de Atención Social.

Este proyecto surge de la necesidad de mejorar la calidad de vida de las personas mayores dependientes, utilizando la estimulación cognitiva como herramienta capaz de elevar su bienestar social y su autonomía personal, de cara a conseguir el mantenimiento de la persona en su domicilio durante el mayor tiempo posible. Durante la ejecución de las ediciones anteriores hemos observado que mantener a las personas activas y estimuladas puede ralentizar su declive cognitivo y funcional, estimulando aquellas áreas que todavía están preservadas.

Durante los dos años que hemos desarrollado el proyecto saludable se pudo observar como existe hoy en día un gran número de personas mayores, que pese a vivir en zonas céntricas de Santa Cruz, no reciben más visita que la del auxiliar del servicio de ayuda a domicilio, que en algunas ocasiones, sólo acude una vez por semana, donde el aislamiento y la situación de dependencia hace que la interacción de las personas mayores con el entorno social sea prácticamente nula, teniendo esto efectos muy negativos que afectan al bienestar de este colectivo.

Este proyecto pretende seguir haciendo efectivo el derecho de las personas mayores a acceder a acciones preventivas para aumentar su autonomía personal, mejorar la interacción con el entorno social y la salud psicólogica, así como el derecho al apoyo y la formación psicosocial y material de las familias y personas cuidadoras no profesionales de las personas mayores en situación de dependencia. Se formará a los familiares y cuidadores para que puedan estimular cognitivamente a los mayores, se les ofrecerá información sobre recursos sociales existentes, formación en materias relacionadas con el cuidado de la salud integral de las personas dependientes y con el propio cuidado de los cuidadores/as, que sufren riesgo de agotamiento físico y mental en el desarrollo de las tareas cotidianas.

Se trata de que las personas implicadas dejen de ver el fenómeno del envejecimiento como un proceso negativo, fortaleciendo el autoestima de mayores y cuidadores/as y la comunicación entre ambos.